Hongos milenarios y medicina natural: una mirada científica desde Chile
En los últimos años, los llamados “hongos funcionales” han ganado terreno en el mundo de la nutrición alternativa y la medicina natural.
Con nombres exóticos como cordyceps , reishi o melena de león , estos organismos milenarios, tradicionalmente utilizados en la medicina asiática, se abren camino en Occidente como posibles aliados en la prevención de enfermedades y en la mejora del bienestar general.
Pero, ¿qué tan cierta es su eficacia? ¿Existe evidencia científica que respalde sus supuestas bondades?
Para responder a estas preguntas, conversamos con el químico farmacéutico y académico de la Universidad Central, Marcelo Peña, quien lleva años estudiando la relación entre medicina, naturaleza y ciencia.
Con un enfoque riguroso ya la vez abierto a los avances de la investigación, Peña ofrece una mirada clara y equilibrada sobre el potencial terapéutico de estos hongos y los desafíos que aún enfrentan para ser considerados parte de la medicina basada en evidencia.
Más allá del laboratorio
“En el caso de estos tres hongos —cordyceps, reishi y melena de león— existe evidencia científica, pero es fundamental distinguir el tipo de estudios que se han realizado”, señala Peña.
“Hay investigaciones in vitro e in vivo, pero lo verdaderamente relevante es la evidencia clínica en seres humanos, y en ese sentido, los estudios aún son limitados o poco concluyentes”, dice el profesional.
Por ejemplo, explica el académico, uno de los estudios más citados sobre cordyceps sinensis se realizó en un grupo de 40 personas sedentarias. Los resultados mostraron una mejora en los niveles de energía y ánimo, sugiriendo su potencial como energizante natural.
En otra investigación, esta vez en pacientes con artritis, se observó una reducción del dolor de hasta un 20% con el uso de cordyceps.
Sin embargo, Peña es enfático: "Son muestras pequeñas y los resultados no son definitivos. Falta mucha investigación seria para validar estos efectos a gran escala".
En el caso del reishi , se ha estudiado su acción como inmunomodulador y su potencial uso en oncología, especialmente como coadyuvante en tratamientos contra el cáncer.
La melena de león, por su parte, ha mostrado propiedades antiinflamatorias y cierta acción beneficiosa sobre el sistema digestivo y nervioso, aunque aún en fases iniciales de exploración científica.
Entre la nutrición y la medicina
Una de las principales fortalezas de estos hongos, según Peña, radica en su riqueza nutricional. “Contienen polisacáridos, aminoácidos —algunos de ellos esenciales—, proteínas y otros compuestos bioactivos que, consumidos regularmente, pueden tener un efecto preventivo y ayudar a mantener la salud en el largo plazo”.
Este enfoque se alinea con lo que se conoce como nutrición holística: una forma de alimentación que busca no sólo cubrir necesidades calóricas, sino también apoyar el equilibrio integral del cuerpo y la mente.
"Lo holístico no apunta solo a sanar el cuerpo, sino también a cuidar la salud emocional, el estado de ánimo y el entorno de la persona. Es una mirada global", afirma el químico farmacéutico.
En ese sentido, el consumo sostenido de ciertos hongos podría contribuir a mejorar la salud inmunológica, digestiva e incluso emocional.
“Obviamente, un hongo con potencial antidepresivo no se debe consumir como alimento sin control, pero sí su ingesta regular puede entregar nutrientes clave que apoyen un buen funcionamiento del organismo y, en consecuencia, una mejor calidad de vida”, añade Peña.
¿Y el efecto placebo?
Un elemento que no puede dejarse fuera de esta conversación es el papel del efecto placebo, especialmente en el uso de suplementos naturales.
“Se ha estimado que el placebo puede tener hasta un 30% de efectividad en algunos casos, sobre todo si la persona realmente cree en lo que está tomando”, explica el académico.
Sin embargo, advierte que este efecto suele estar asociado a condiciones como fatiga o ánimo, y no así a enfermedades crónicas o de base como la hipertensión o problemas cardiovasculares.
"La mejora subjetiva puede ser real, pero eso no significa que la enfermedad de fondo esté siendo tratada. Por eso hay que ser muy responsables con lo que se ofrece y lo que se promete", recalca.
Regulación y evidencia: la deuda pendiente
En Chile, muchos de estos hongos se comercializan como suplementos alimenticios, lo cual permite su venta sin necesidad de demostrar eficacia terapéutica.
No obstante, si alguna empresa desea posicionar su producto como un medicamento o con efectos medicinales específicos, debe presentar estudios clínicos serios y demostrar científicamente sus beneficios ante el Instituto de Salud Pública (ISP).
“Si no pueden respaldar lo que dicen, deben retirar el producto del mercado”, advierte Peña. "Por eso es tan importante que las universidades se involucren en esta validación científica. El conocimiento debe venir desde la academia, con estudios bien diseñados que entreguen seguridad a la población".
Un camino prometedor, pero con cautela.
En definitiva, los hongos funcionales representan un campo apasionante para la medicina y la nutrición, pero todavía están en una etapa exploratoria.
La sabiduría ancestral y la experiencia cultural —particularmente en Asia— les otorgan una base histórica, pero para transformarse en verdaderas alternativas terapéuticas, necesitan el respaldo firme de la ciencia moderna.
“Estamos frente a productos naturales con gran potencial, pero todavía falta investigación, regulación y educación para que su uso sea seguro, efectivo y realmente aporte al bienestar de las personas”, concluye Marcelo Peña.